Este verano pasará a la historia. Por muchas razones, entre ellas porque estuvo realmente acontecido. Pasaron tantas cosas que pienso en los últimos días de mayo y el fin del año escolar y parece que fue hace siglos… y siguieron pasando cosas incluso después del inicio a clases de este nuevo año escolar, extendiendo la sensación de “vacaciones” aunque hubiese que levantarse temprano.

Cuando Andres y yo vivíamos en Nueva York con uno o dos bebés en un pequeño apartamento en el upper east side, recibíamos visitas constantemente: familia, amigos, más familia, más amigos… Tanto, que comenzamos a tener un calendario de visitas y a veces coincidían entre sí y no pudimos recibir en ocasiones por tener el “hostal” lleno. Llegamos a ser 12 personas en nuestro apartamento de 90mts2 (aunque usted no lo crea).

Pasa que NYC es una ciudad muy atractiva (y muy cara :-|) y tener hospedaje con nosotros animaba a muchos a visitarnos/la. Además es una ciudad en la que el visitante tiene mucha independencia para turistear, pasear, desplazarse en transporte público y caminando; y finalmente mi realidad de mamá de dos pequeños Pirulingos también nos lo permitía por existir menos obligaciones y rutinas estrictas qué mantener (que aquí nunca hemos sido demasiado estrictos con las rutinas).

Adelantemos varios años y la situación cambió mucho al mudarnos a Houston, que aunque es una ciudad que amo y que nos ha ofrecido tantas cosas buenas, no resalta por su atractivo turístico. Hemos recibido visitas y han sido maravillosas, principalmente familia por aquello de que la sangre llama no importa donde estemos. Aquí tenemos más que 90mts2 para recibir invitados pero la realidad es que no han sido tan frecuentes.

Hasta este verano en el que recibimos muuuucha familia. Entre finales de mayo y mediados de septiembre hospedamos en nuestra casa a más de 20 personas!!! (no todos al mismo tiempo). Fue maravilloso! A veces fue caótico, casi siempre ruidoso y definitivamente desordenado!

verano inolvidable en familia

verano inolvidable en familia

Lo escribo en el silencio de mi casa sin Pirulingos porque ya los 3 están en el colegio y me siento rarísima entre tanto silencio y tranquilidad…. me había desacostumbrado…

Fueron visitas esenciales, nos recargaron el alma, nos reímos, conversamos sin parar. Por todo un fin de semana largo estuvimos de nuevo mi mamá con sus 5 hijos, nueras, yerno y sus 12 nietos y eso no había pasado nunca. La última vez que estuvimos los 5 juntos fue hace 7 años precisamente en NYC y para la época eran solo 5 nietos.

Los grandes ganadores fueron los Pirulingos que en este verano compartieron tiempo de calidad con casi casi todos sus primos hermanos y hasta con mis 3 sobrinas, hijas de mi prima hermana del alma. Vivieron y disfrutaron 3 de sus 4 abuelos, reconectaron con tios que no veían desde hace años, fueron consentidos por mis tíos que los adoptaron como si fueran sus nietos, comieron entre primos, jugaron, durmieron juntos… pelearon, se abrazaron, compartieron canciones que marcaron la banda sonora de este verano de tanta compañía.

Fue un verano lleno de escenas que me hicieron recordar momentos especiales de mi infancia: como cuando mi mamá se paraba temprano a hacer una cantidad incalculable de “arepitas de Puli” que todos sus nietos devoraban y yo revivía las mañanas en las que Mamama pasaba horas haciendo “torticas de Mamama” para la parranda de primos que vivíamos juntos por unas semanas en su casa de Punto Fijo. O cuando los Pirulingos junto a sus primos jugaban y jugaban por horas, agrupándose en bandos por edades pero igual disfrutando todos juntos. O cuando pusieron todos los colchones en el piso para dormir juntos, o cuando se bañaron comunitariamente en el jardín con manguera.

verano inolvidable en familia

verano inolvidable en familia

Y pasaron muchas otras cosas entre visita y visita y algún pedacito dejé asomar por instagram o facebook: Andres y yo nos fuimos solos a Hawaii a celebrar que este año ambos cumplimos 40 años, Ashio y Eugenia pasaron 2 semanas maravillosas en Camp La Llanada Texas, Cristobal se fue con Puli a Austin y tuvo una especie de Summer Camp con su amadísima prima Lucía, nos fuimos todos de Roadtrip con Puli y la familia de mi hermano a pasar una semana de playa en Seacrest/Rosemary Beach… entre otros muchos planes cotidianos de piscina, playa y jardín…

Y entre todas estas visitas, planes y actividades yo me desconecté de este espacio, de mi instagram, ig stories, facebook y no se imaginan la cantidad de fotos pendientes por seleccionar y editar en mi carrete.

Viví mucho aunque compartí poco. Fue un verano acelerado, lleno, emocionante, cansón. Fue un verano en el que mi cerebro no podía procesar pendientes con el blog ni redes sociales y no me sentía como para mantenerme al día, sentía que era mucho, mejor dicho, demasiado.

Hoy vuelvo aquí con ganas de ir retomando el ritmo, la rutina y la costumbre. Mucho de lo que pasó tendrá menciones especiales con posts dedicados y detallados, que aunque no se compartan en tiempo real, espero que igual aporten y me queden de recuerdo.

Hoy vuelvo aquí llena de agradecimiento de poder darme el lujo de poner pausa si lo necesito. Vuelvo aquí con vivencias maravillosas que me dejaron estos meses de vorágine veraniega, pero buscando la calma y el ritmo que me permita no sentirme desbocada y que a la vez me permita recobrar mi productividad y mi trabajo que tampoco aguanta tanta vacación…

Hoy regreso luego de un verano definitivamente inolvidable.

 

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