Yo tengo una Tinga Tinga

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Yo tengo una Tinga Tinga que tiene un reloj interno y se despierta cada mañana a las 6:30am llamando “mami-papi” desde su cuna, su papito la va a buscar y con él llega a mi lado a darme un “beshito” y comerse un cambur recostada de mi pecho.

Yo tengo una Tinga Tinga que entonces comienza un idilio de amor con su papi mientras yo todavia me resigno a aceptar que me debo levantar y ella lo ayuda y acompaña mientras él se viste y arregla para ir a trabajar… y le hace cosquillas en los pies diciendo con la voz más dulce “tickle tickle”.

Yo tengo una Tinga Tinga que se emociona cuando ve a su hermanito entrar medio dormido por la puerta de nuestro cuarto, y le da besitos y lo abraza como si las 8 horas de sueño hubiesen sido una eternidad. 

Yo tengo una Tinga Tinga que me ayuda cada mañana a preparar el desayuno, sentada en el mostrador de la cocina mezclando las panquecas o haciendo las arepitas. 

Yo tengo una Tinga Tinga que no quiere nada con el coche, ella sólo quiere caminar y saltar y no importa si vamos sólo al colegio de Andres Ignacio o tenemos que caminar 25 cuadras, igual las camina y va saludando a quien se topa con su pequeña e independiente existencia. Una Tinga Tinga que sabe que me debe dar la mano para cruzar la calle y cuando estamos ya en la acera me suelta y se siente de nuevo libre… pero cuando se va cansando me agarra un dedito fuerte apoyándose en mí porque ni siquiera en ese momento quiere sentarse en el coche. 

Yo tengo una Tinga Tinga que cada mañana llega al salón de Andres Ignacio y se pone a jugar y allí se quedaría feliz… Porque nada le cuesta más que despedirse de su hermano cuando nos tenemos que ir… Esa Tinga Tinga luego se emociona cuando hay que buscarlo y cierra los ojitos cuando Andres Ignacio llega a donde ella está a darle un besito y un abrazo apretado.

Yo tengo una Tinga Tinga que se muere por su hermanito, que lo imita, lo persigue y lo vuelve loco pero también le gruñe si le quiere quitar un juguete… Mi Tinga Tinga tiene una determinación y una firmeza que nunca pasa desapercibida.

Yo tengo una Tinga Tinga que le cuesta dormir la siesta y lucha contra el sueño como si fuera un monstruo de mil cabezas y cuando se despierta necesita al menos 5 minutos de apurruños con su mami antes de recuperar su buen humor.

Yo tengo una Tinga Tinga con aires de independencia que quiere vestirse sola (y lo hace), que le encantan los zapatos y se los quita y pone y vuelve a quitar 100 veces al día… Una Tinga Tinga que se enorgullece de sí misma cuando logra algo y lo demuestra con una sonrisa que denota que ella sabe que lo hizo bien!

Yo tengo una Tinga Tinga que no tiene miedo, que se monta y se encarama y se cae y se levanta y va al ritmo de su hermano sin poner ningún reparo… Una Tinga Tinga que baila y salta todo el día al ritmo de las canciones que ella misma va cantando.

Yo tengo una Tinga Tinga que vive por los columpios y sólo la convences de ir al tobogán si sabe que se puede lanzar agarrada de la mano de Andres Ignacio.

Yo tengo una Tinga Tinga que cada día habla más inglés y cada vez nos sorprende con nuevas palabras dichas con el tono de voz más dulce y la pronunciación más tierna! Una Tinga Tinga que nada prefiere que un libro contado una y mil veces hasta ser capaz de adelantarse a los acontecimientos por sabérselo de memoria.

Yo tengo una Tinga Tinga que no suelta su conejito Boo y lo lleva con ella por todas sus aventuras… y con él siempre en una mano le habla a las puertas automáticas y ascensores con cara de bravucona diciéndoles “weichu wei”. Yo tengo una Tinga Tinga que todavía no me sabe explicar lo que eso sognifica pero que me hace reír todas y cada una de las veces que lo hace.

Yo tengo una Tinga Tinga que quiere probarlo todo, y si lo que prueba es dulce tendrá siempre un sitial de honor.

Yo tengo una Tinga Tinga que corre a recibir a su papi y le da besos y le hace ojitos para luego tratarlo con indiferencia porque sabe que así él se vuelve loco por ella y la lanza al aire y le hace cosquillas y nada la hace más feliz que eso!

Yo tengo una Tinga Tinga que todavía tiene un puntico rojo en su frente que dice que es mi princesa, una Tinga Tinga que es mi chiquitica, mi eterna compañerita.

Desde que tengo memoria, siempre soñé con tener una niñita, pero ni en los sueños más lindos era tan perfecta como mi Tinga Tinga.

Yo tengo una Tinga Tinga que me hace feliz, que me hace ser mejor, que me inspira y me enternece cada día. Una princesita que acaba de cumplir 2 años que pasaron muy rápido pero que han encerrado siglos de amores entre mi Tinga Tinga y yo!

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Publicado el 9 de mayo de 2013

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