Monthly Archives: Agosto 2012

Fauna neoyorkina

Mucho se habla de la fauna típica de Nueva York, no aquella de los Zoológicos, sino la de los parques, calles y pasadizos de Metro… Palomas, ardillas y ratas (o ratones) son parte importante de la ciudad y todos los que vivimos aqui convivimos con su presencia y nos acostumbramos a ella… 

Repito, su presencia en los parques, calles y pasadizos o rieles de Metro.

Porque a pesar de las ganas de Andres Ignacio y Eugenia todavía no habíamos accedido a traernos alguna ardilla de mascota o a poner una pajarera en la ventana para darle de comer a las palomas…

Y así, sin darnos cuenta nos topamos dentro de la casa con el espécimen menos agraciado y para mi el más temido de esta fauna citadina.

Por mi cumpleaños nos reunimos en la casa a comer torta y tomar Margaritas. Las luces prendidas, conversaciones activas, niñitos jugando y corriendo y de repente Andres prendió la licuadora para hacer la primera ronda de Margaritas de la noche que tenía cierto tema mexicano, a todos nos tomó por sorpresa el ruido pero a ninguno tanto como al ratón que salió del closet de la entrada corriendo por media sala para meterse en el closet de la lencería o el cuarto de los Pirulingos!

Venir a correr un ratón por la sala de mi casa el día de mi cumpleaños con todos mis invitados de testigo…. Yo no sabía si morirme de la vergüenza, del asco o de la risa de escuchar a Andres Ignacio emocionarse al oir que habia un ratón como si se tratara del personaje Alfredito de su querido cuento (y mio también) La Ratoncita Presumida!
Menos mal que había Margaritas para ayudar a pasar las penas y olvidarme (a ratos) de nuestra mascota pasiva!

Apenas amaneció estaba un señor de mantenimiento del edificio buscando conmigo al animalito que no se dejó ver ni porque prendiéramos de nuevo la licuadora a toda mecha.

Luego vino el análisis estratégico de colocación de trampas. Porque los Pirulingos a veces tienen complejo de ratones como para arrastrarse por las esquinas y jurungar donde no se debe y hubo que pensar muy bien dónde poner las trampas y que atraparan al ratón y no a mis chiquitines curiosos…

Y mientras más lo pienso, más me doy cuenta lo difícil que la tenemos para agarrar al animalito que en esta casa tiene todo y más de lo que su existencia necesita:

Que tiene huecos, huequitos y huecotes… miren que estos apartamentos de alquiler tienen los acabados bien imperfectos y rendijas hay en todos los rodapies, y los empates entre rodapie y piso son tan abiertos que cabe el ratón y la familia entera si se la quiere traer de visita.

Que a falta de espacio en esta casa hay peroles en cada piso de closet, no hay un rincón que no este absolutamente aprovechado y con eso tiene de sobra dónde esconderse.  Y vayan ustedes a saber quién se atreve a sacar todos esos peroles en busca del amigo, no vaya a ser que luego al intentar guardarlos de nuevo, no quepan.

Que comida no le va a faltar porque Eugenia es muy benevolente y parece que le gustan los animales y, sabiendo o sin saber, le deja suficientes migas por el piso, y de manera muy consecuente como para que no le falten sus 3 comidas y 2 meriendas todos los días.

Más me vale que el pobre ratoncito caiga en una trampa pronto o no sé si mi corazón aguante la paranoia del sobresalto cada vez que una hoja se mueva o la angustia de sentir que nos vamos a encontrar frente a frente si me acerco a la cocina a buscar un vaso de agua mientras me desvelo escribiendo este blog!

Publicado el 30 de agosto de 2012

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Felices 33!

Me desperté con las caritas lindas de mis Pirulingos frente a la mía cantándome cumpleaños y un abrazo rico y fuerte de Andres! y antes que terminaran de cantar y Eugenia soplar la vela imaginaria, tenía un regalo y 2 tarjetas sobre mis piernas.

Todo el día recibí llamadas y felicitaciones de familia y amigos…. de diferentes partes del mundo porque la tecnología es maravillosa y en días como este hace que las distancias no existan!

Y terminé el día con familia y amigos cantando cumpleaños a coro con mis Pirulingos y brindando con unas Margaritas que hizo Andres…

Recibí regalos y flores y mi corazón todo el día estuvo lleno de agradecimiento porque es lo único que puedo sentir en un día como ayer luego de 33 años de tantas bendiciones!

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Barco Pirata!

A Andres Ignacio le encantan los Piratas! La simple idea del barco, las espadas y las historias de rescates y aventuras simplemente le parece fascinante.

Y el domingo pasado pasamos la tarde en un Barco Pirata navegando por las aguas del Hudson River!

Invitados por Kiddie Cruise, nos embarcamos en una aventura de 2 horas, a bordo de un barco lleno de actividades y sorpresas para los Pirulingos. Fue un intensivo de diversión infantil mientras paseábamos alrededor de la Estatua de la Libertad y disfrutábamos lindas vistas de la cuidad y sus rascacielos. 

Apenas entramos comenzó la transformación y en pocos minutos Andres Ignacio se había convertido en…

Ashio el Pirata! 

Luego, ya en personaje, llevó a Eugenia a que la convirtieran en la Princesa Tinga Tinga, pero no tuvo tanta paciencia y terminó de Mariposa! 

Pirata y Mariposa enseguida se unieron a las actividades: un grupo cantando canciones infantiles y bailando, un Pirata contando historias de sus aventuras, un malabarista capaz de meterse por el aro de una raqueta de tenis, un titiritero personificando monos, dragones, princesas y dinosaurios y una estación de manualidades para pintar y decorar dibujos o coronas de papel donde Andres Ignacio descubrió que pintar con acuarela es lo máximo!…

Sin duda un plan recomendable para quienes esten buscando una opción de entretenimiento con los chiquitines, sobre todo si tienen la edad de Andres Ignacio (casi 3 años) quien lo disfrutó al máximo y amaneció varios días de la semana siguiente preguntando cuando volvíamos al Barco Pirata!

**Gracias Kiddie Cruise por la Invitación!

Publicado el 27 de agosto de 2012

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Sólo un mal día

Miércoles 22 de agosto.

Un día que amaneció aparentemente como cualquier otro. Muchas diligencias pendientes, actividades con los Pirulingos. Me levanté y comencé a hacer lo de siempre: desayuno, vestirnos, prepararnos para ir a la última clase de música en el parque… mientras hacía todo esto sentí algo raro.

Me di cuenta que algo me faltaba, que eso que me faltaba de alguna manera me hacía sentir más pesada y que eso que me faltaba era vital para sobrevivir el día que teníamos por delante.

Me faltaba la paciencia! No había ni un gramo de paciencia dentro de mi y con ella parecía haberse ido mi tolerancia y toda la dulzura con la que generalmente trato a mis Pirulingos.

Pobres Pirulingos!

El día pasó lento, dificil, pesado y complejo. Mis pobres niños tuvieron que calarse una mamá que sentía que se ahogaba en un vaso de agua. Las graciosas insistencias de Andres Ignacio ese día no las veía graciosas; las exploraciones de Eugenia resultaban cada vez en un regaño. El miércoles más de una vez dije cosas que enseguida quise no haber dicho y sobre todo de formas que enseguida quise que hubiesen sido más dulces, más ligeras o más despreocupadas… Pero por más que buscaba no había dulzura dentro de mi, la paciencia se la había llevado toda y ni siquiera sabía por dónde comenzar a buscarlas…

Porque no había ninguna razón explícita para que yo me sientiera así…

Y era la primera vez, primera vez desde que nació Andres Ignacio que me sentía de esa manera… Ni las noches cortas con Pirulingos recién nacidos, ni los días agitados aprendiendo a manejar dos bebés, ni las largas tardes de invierno sin poder salir me habían hecho sentir un peso tan grande en el pecho y el remordimiento inmediato cada vez que me dirigía a mis chiquitines…

Pero sin haberlo planificado, el día terminó con una cena solos Andres y yo gracias a que los Tíos Gusy y Juliana cuidaron a los Pirulingos.

Y parece que una cena sola con Andres era precisamente lo necesario para aliviar algunas penas…

Jueves 23 de agosto

Un día que amaneció como cualquier otro pero que no alcanzaron las horas para tanta risa y tanta diversión. Un día lleno de sorpresas, clase de Fútbol, parque, caja de arena, merienda en la grama, música, canciones, nuevos cuentos y una mamá feliz de reencontrarse y que logró retribuirle a sus Pirulingos toda la dulzura, los besos, abrazos y acciones que faltaron el día anterior…

Andres trabajó hasta tarde, cuando eso sucede me toca acostar a los Pirulingos simultáneamente. Nos acostamos los 3 a leer un cuento, rezar y los 2 se durmieron al mismo tiempo haciéndole cariños a su mami… como si en silencio ellos también estuviesen contentos de haberme recuperado!

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Oasis

En esta ciudad de rascacielos e inviernos nevados no es tan fácil conseguir una piscina al aire libre para refrescarse de los calurosos días de verano.

Nosotros conseguimos una! Un Oasis en Roosevelt Island, una isla entre Manhattan y Queens que apenas llegas te recibe con calma, mucho verde y la sensación de no estar más en el bullicio de la ciudad, pero con sus hermosas vistas.

Allí viven Chucho, Vanessa, Dani y Sofía en camino, y en su edificio tienen este Oasis que disfrutamos porque nos refresca y porque significa conversar con Vanessa y jugar con Daniela!

Además, para llegar a Roosevelt Island tomamos el Tram o “Chuchú tren que vuela”, como lo llama Andres Ignacio…

Cada vez que los visitamos, con o sin Piscina, todos la pasamos buenísimo…

Lo triste es que pronto se van de NYC y los vamos a extrañar muchísimo!!!

Publicado el 21 de agosto de 2012

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