Vivir en Houston: El Rodeo!

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Dice la sabiduría popular: “donde fueres… haz lo que vieres”.

Y nosotros nos vinimos a Houston así que nos tocó hacer lo que hace todo el mundo aquí: ir al Rodeo!

Son 3 semanas de una feria enorme llena de exhibiciones, comida, juegos, músca y todo tipo de indumentaria de vaqueros y su estilo de vida.

En 3 semanas fui 3 veces: una con los Pirulingos y unos amigos. Fuimos a ver los animales y las exhibiciones culturales de la vida “cowboy”, un petting zoo, pollitos a punto de nacer, todo tipo de conejos preciosos de diferentes razas, cochinos enormes recién paridos amamantando a sus crías, tractores, caballos, ganado y un carrusel de ponys. Lo pasamos buenísimo pero fuimos sin Andres y tanto recorrimos que los chiquitines estaban exhaustos sin siquiera haber pisado la feria de juegos!

La segunda vez fue en nuestro aniversario de matrimonio, fuimos al evento nocturno de exhibiciones de caballos y vaqueros enlazando toros o montándolos a pelo… y para finalizar un concierto de música country… más  texano imposible pero lo disfrutamos mucho porque nos permite entender mejor esta nueva ciudad, su gente, sus gustos y sus costumbres! Para terminar la velada nos compramos unos sombreros típicos que nos quedarán para el recuerdo de estos 8 años de casados y de nuestra vida en Houston!

La última vez y la que muestro en estas fotos fuimos todos juntos! Fuimos a pasear, a comer y a montarnos en el carnaval de juegos. De nuevo comimos rico y de nuevo los Pirulingos la pasaron buenísimo… Ya había pasado “Texans Day” en el colegio así que por petición de Andres Ignacio todos lucimos bandanas al cuello y los Pirulingos abandonaron el lugar con un par de caballos para jugar y correr en la casa diciendo a todo pulmón… Yiiiijaaa!

Al final del día cuando le quité las botas de los pies y las bandanas de sus cuellos a mis chiquitines me puse a pensar en el arraigo de ellos… Me hizo reflexionar porque me resulta difícil propiciar arraigo a manifestaciones culturales que todavía siento ajenas pero debo admitir que para ellos pueden terminar siendo mucho más genuinas… 

Resulta difícil porque el año pasado vivíamos en NYC y ahora estamos visitando el rodeo al vivir en Houston… Quién sabe si en unos años estaremos en otro lugar con diferente cultura…

Sin embargo creo que así como me esfuerzo porque sientan y vibren por la Venezuela de sus padres para que también les pertenezca, criar hijos siendo emigrantes también supone incorporar nuevas prácticas culturales.

Algunas se dejan colar muy fácilmente y otras debemos estar conscientes para no perderlas de vista.

De alguna manera hay que buscar el justo balance entre “la tierra de mis padres”, “el lugar donde nací”, “la ciudad en la que me crío”… Y cada lugar de acuerdo a su momento irá dejando huella para formar un coctel cultural que los defina y que les sea propio. No es el mio, no es el de Andres, será uno de ellos que en este mundo globalizado se compondrá de muchos lugares y experiencias… De muchas vivencias y personas… De muchos paisajes y acentos…

Por ahora vamos sorteando la vida que nos toca tratando de aprovechar y presentar a los Pirulingos lo mejor de cada momento!

Y ahora, muchas fotos de nuestra tercera vista al Rodeo, que fue la mejor porque fuimos los 4!

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Publicado el 25 de marzo de 2014

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2 comentarios

  1. Yannina Britto García

    Excelente tu descripción de ambientes y sentimientos y me parece una manera ideal de enseñarles a tus niños , mis niños su pertenencia no solo a un terruño sino a una globalidad formada por muchos terruños , si así lo tomamos , nunca nos sentiremos migrantes sino ciudadanos del mundo .gracias toti

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