Monthly Archives: Octubre 2013

La mejor versión de mí misma

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Ser mamá es un oficio hermoso pero está lleno de miedos.

Al principio todo nos da miedo, porque no sabemos, porque no estamos seguros, porque no queremos cometer errores, porque queremos demasiado a nuestros hijos y no queremos que nada malo pase, que nada salga mal…

Y los miedos dan pie a las dudas, los cuestionamientos, si estaremos o no haciendo lo correcto, si debemos hacer las cosas de diferente manera…

Vivimos mirándonos al espejo y encontrando una imagen borrosa de nosotras como madres, que no esta definida sólo porque a veces no nos permitimos ver que a pesar de los errores y las dudas, somos las mejores mamás de nuestros hijos, llenas de un amor infinito, las mejores intenciones y un instinto certero que nos ayuda a simplemente hacerlo bien.

Ellos lo saben.

Nuestros hijos no nos ven borrosas. Nuestra imagen es más nítida en sus ojos que en ninguna otra superficie. Tienen muy claro cuánto los queremos, se dan cuenta de nuestros cuidados, saben que no hay mejor tiempo que el que transcurre a nuestro lado.

Para ellos somos perfectas: buenas, cariñosas, lindas, entregadas, divertidas, fuertes, protectoras. Nuestros abrazos son los más seguros, nuestros besos los más dulces, nuestras palabras las más sabias, nuestras voces las más melodiosas.

Así me siento yo cuando, en vez de mirarme al espejo, me busco en los ojos iluminados de mis Pirulingos que se pelean por sentarse a mi lado o quieren que me acueste con ellos, que nada disfrutan tanto como un cuento leído por mí o que me buscan sin remedio cuando se sienten mal para que los sobe y los calme.

En sus ojos siempre soy una mejor versión de mí misma y hoy decido quedarme con esa versión.

No sólo porque ellos son la mayor inspiración para querer ser cada día mejor, sino porque ellos, más que nadie, se dan cuenta, y finalmente tienen la razón!

Pd: este texto tiene varios días en mi bandeja como “borrador”. Ayer vi este video, que además de reafirmarme lo que pienso, me hizo finalmente publicarlo!

Publicado el 31 de octubre de 2013

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Vacaciones: New Orleans!

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De regreso de nuestro Roadtrip a las playas de Orange Beach, paramos en New Orleans para pasar los 2 últimos días de nuestras vacaciones.

En el camino pusimos la película de La Princesa y el Sapo de Disney y entramos en ambiente cantando sin parar “vamos hacia el Bayou, todos al Pantano!”

La ciudad tiene un encanto arquitectónico que se nota enseguida con sus grandes balcones y altas columnas en las entradas muy espaciosas de casas en las que provoca sentarse en el “porche” a ver pasar la gente. 

Gente de todas partes que llegan buscando buena comida, un poco de Jazz y falta de restricciones para tomar alcohol en las calles hasta muy tarde en la noche.

Definitivamente la ciudad tiene una vida nocturna y una aire de fiesta que no llegamos a apreciar, pero sí disfrutamos montarnos en el tren que recorre las calles empedradas, hacer un paseo en carreta llevados por una mula recorriendo el French Quartier, hurgar las tiendas de accesorios del Mardi Grass, comer maices y salchichas de cocodrilo en el mercado central, visitar las grandes casas, comer comida sureña cargada de mariscos y unos deliciosos beignets recién hechos.

Antes de regresar recorrimos el pantano en busca de cocodrilos con los que Andres Ignacio estaba soñando desde el primer día de viaje cuando le dijimos que haríamos ese  paseo. Los Pirulingos lo disfrutaron muchísimo: Andres Ignacio con una cara de fascinación que no podía ocultar y Eugenia aunque al principio un poco asustada, cuando vio saltar el primer cocodrilo en busca de su salchicha, se paró en su asiento para ver mejor y grito con emoción “I like Alligators!”

Y ahora que las palabras hicieron lo suyo… dejemos a las imágenes hacer el resto!

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Listo el recuento de las vacaciones: cambio y fuera!

Publicado el 29 de octubre de 2013

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Con y sin razón

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Hace 2 semanas, mientras estábamos de vacaciones, nuestros días se mezclaban unos con otros sin rutina ni obligaciones.
 Los pirulingos disfrutaron inmensamente, estuvieron en contacto con la naturaleza, contemplaron el mar y durmieron ricas siestas arrullados por el sonido de las olas. En general las risas, los juegos y el buen humor reinaron esos días.

Hasta que amaneció el jueves y de repente había algo distinto en el ambiente: el llanto incontenible de Eugenia! La Tinga Tinga lloró por todo y por nada. De alguna manera su buen humor se había desvanecido y se frustraba fácilmente estallando en llanto aparentemente sin razón. Varias veces le comenté a Andres que algo le pasaba, pero que no entendía qué, estaba “atravesada” y no pasaba desapercibido.

Al final de la tarde, cuando subimos a la habitación a bañarnos y vestirnos para salir a cenar, Eugenia corrió a buscar un vaso con uvas que había dejado en la mañana y se lo comió a una velocidad que puso mucho en evidencia!

Mi Tinga Tinga lo que estaba era muerta del hambre!

Enseguida me di cuenta que aunque había comido algunos snacks, no habíamos almorzado como corresponde. El momento fue revelador, porque a pesar de la culpa que sentía por no haberme ocupado de que mi chiquitica comiera bien, finalmente entendía que SI había una razón para tanta pataleta y tanto llanto! Darme cuenta de mi error me hizo sentir muy mal pero al mismo tiempo me alivió enormemente, me reconcilió con Eugenia y sobre todo me entregó el poder sobre la situación! Significaba que yo podía hacer algo para revertir lo que sucedía!

Ese poder de interpretar lo desconocido, de entender lo que las pequeñas voluntades de nuestros hijos quieren, es uno particularmente valioso en la maternidad!

3 días después, aún en nuestras vacaciones, llegamos a New Orleans. Comenzamos el viaje muy tempranito y los Pirulingos venían durmiendo en el carro, al llegar a la ciudad nos fuimos a registrar en el hotel para dejar las maletas. Estábamos en el lobby esperando, los Pirulingos corriendo explorando el lugar, le pedí a Eugenia que no se acercara a la puerta, que se mantuviera cerca de mi y lo que sucedió a continuación fue una explosión que no me esperaba y que no supe nunca su razón de ser… hubo llanto, pataleta, gritos, más llanto, más pataleta y la completa negación de mi Tinga Tinga a cualquier argumento, posibilidad, explicación o alternativa.

Después de muchos intentos de calmarla, de tratar que dejara de llorar, estando en la acera de la calle fuera del hotel para no molestar a los demás huéspedes, cargué a Eugenia a pesar de su evidente resistencia a cualquier contacto, la apreté contra mi y comencé a sobarle la espalda…

Poco a poco fue cediendo, dejó de resistirse y se apoyó en mi hombro aún sollozando… De repente se fue el malestar, pidió disculpas y siguió el día con buen humor y muchas sonrisas…

Esa tarde pensé mucho en el episodio de ese día comparándolo con el de días anteriores… A veces entendemos a nuestros chiquitines, a veces no. Cuando tenemos claves para saber qué hacer todo resulta más llevadero bajo la luz del entendimiento de sus pequeñas cabecitas. Pero algunas veces no encontramos la razón, ellos no la saben explicar y lo único que queda es hablarles al oído, abrazarlos fuerte, sobarles la espalda y pasar la página.

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^^^ esta foto no fue intencional. Comencé tomando fotos de Eugenia jugando con la arena y de repente llegó el llanto que quedó igualmente capturado!

Publicado el 27 de octubre de 2013

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Soñar despierta

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Hace 4 años, estando embarazada de Andres Ignacio con 25 semanas, una noche tuve un sueño muy especial. Me desperté sobresaltada con esa sensación de haber vivido lo que había soñado, esa de haber sido tan real que uno abre los ojos y pasan unos segundos para entender que estabas soñando… Aquella noche soñe con Andres Ignacio.

Ya sabíamos que era varón, ya le teníamos nombre. Cuando abrí los ojos, aún emocionada le expliqué a Andres que había soñado con él, que lo había visto, que aún despierta podía ver esa imagen que se me había quedado grabada. Tenía el corazón acelerado y unas ganas incontenibles de llorar, mezcla de ilusión y hormonas revueltas.

Andes me preguntó que cómo era?

Mi respuesta fue: igualito a tí pero blanquito como yo!

Aunque tenía aún presente la imagen de esa carita de bebé de mi sueño, me costaba describirlo de otra manera que no fuese esa. Esas fueron mis palabras y textualmente las copié en una especie de diario de embarazo que llevaba.

15 semanas después nació Andres Ignacio: igualito a su papá pero blanquito como yo. Ver las fotos de Andres bebé era más que suficiente para encontrar el parecido, pero había algo en la blancura de su piel y lo rosado de sus cachetes que lo hacía parecerse a mí.

Yo no puedo decir si el bebé que luego tuve en mis brazos era igual a la imagen con la que soñé y que pareció tan real, pero sí sé que la descripción fue perfecta. Ese era mi bebé y yo lo vi antes que naciera… Yo soñé con Andres Ignacio y fue uno de los sueños más lindos de mi vida…

Pero ni en el sueño más lindo pude siquiera acercarme a lo lindo que se siente cada día ser su mamá y tenerlo en mi vda. Ni la dulzura de esa carita con la que soñé se compara a la dulzura con la que me inunda cada día cuando me dice “mami, te quiero mucho”.

Mi chiquitico acaba de cumplir 4 años y todo este tiempo que ha pasado desde aquél lindo sueño que tuve ha sido mi sueño hecho realidad y ser su mamá es tener la oportunidad cada día de soñar despierta…

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^^^ 1 año

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^^^ 2 años

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^^^ 3 años

» Historia del nacimiento de Andres ignacio ——» aquí

» Video 2do cumpleaños Andres Ignacio ——» aquí

» 3er cumpleaños de Andres Ignacio ——» aquí

» Carta de amor de mi para Ashio hace un año ——» aquí

Feliz fin de semana!

Publicado 25 de octubre de 2013

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Vacaciones: Playa!

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La semana pasada escribir sobre la primera parte de nuestras vacaciones.

Aquí continuo con nuestro viaje… 

Llegamos a la playa! Y qué playas!

Decidimos ir porque ciertamente nos las habían recomendado y nos sobraban ganas de pasar unos días de playa, sol y arena; pero lo que encontramos superó nuestras expectativas…

Arena blanca, aguas cristalinas, días soleados y un mar con suave oleaje para bañarse sin preocupaciones. Incluso llegamos a ver delfines saltando a lo lejos en una de las playas que fuimos.

Nos hospedamos en un hotel con acceso directo a la playa y así cada día después de desayunar sólo bastaba caminar unos metros para tener los pies en la arena…

Pasamos 4 días deliciosos, recolectamos conchitas de mar, hicimos castillos, cavamos huecos, saltamos olas, hicimos peleas con bolas de arena, nos enterramos, escribimos letras en la arena y simplemente disfrutamos al ritmo de las olas del mar…

Nos llenamos de vitamina del sol que nos quemó la piel y nos relajó el alma…

Para muestra mil fotos que son sólo una selección y que verlas ahora que escribo esto me recuerda lo bien que la pasamos, lo felices que fuimos y lo sencillo que a veces resulta disfrutar en familia…

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Publicado el 24 de octubre de 2013

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