Monthly Archives: Septiembre 2013

Tinga Tinga Tales: Yo solita!

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En mi casa vivinos actualmente en una revolución, que nos tiene trastocados los horarios, los tiempos y la paciencia!

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Esa revolución se llama Eugenia, la llamamos a veces Tinga Tinga, Tinguis o Eui y nos tiene de cabeza con su YO SOLITA, MAMI!

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Ella cree que se las sabe todas, que todo lo puede hacer SOLITA, que no necesita de mi o de Andres porque solo a veces acepta ayuda de Andres Ignacio, que quién sabe si por estar más a su altura siente que no pierde dignidad al dejar que le eche una mano.

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Las tareas más sencillas se alargan y se complican mientras todos vemos a Eugenia intentar ponerse ropa, zapatos, peinarse y sentarse a comer siempre SOLITA!

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Yo siempre he sido impuntual, no se imaginan ahora que la vida pasa a tiempo de Eugenia totalmente independiente… Parece que no hay manera de llegar a tiempo… 

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Hemos tenido que adelantar las alarmas de la mañana hasta 1/2 hora, porque la independencia, sumada al humor mañanero no tan alegre de algunos días no nos dejó otra alternativa, al menos si queríamos evitar toda clase de gritos, regaños y Eugenia APURATE desde temprano!

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Me vuelve loca y al mismo tiempo me derrite. Quiero apurarla y sé que siempre que pueda debo dejarla… 

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Eugenia es terca, persistente, testaruda y determinada. Todas esas cualidades que ahora debemos sortear en sus comportamientos de niña de 2 años, son razgos de su personalidad que se esta formando y consolidando y que debo decir me encantan… 

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La carita de satisfacción cuando termina y su voz emocionada diciendo “lo hizo mami, SOLITA” no tiene precio! 

Feliz fin de semana!

Publicado el 27 de septiembre de 2013

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Let them be little

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Déjalos ser pequeños.

Esta frase la he leído varias veces y siempre me queda grabada. 

Son 3 palabras que siento encierran mucho porque dejarlos ser pequeños, hacer cosas de niños, a veces no es lo más facil, ni lo más cómodo para nosotros los padres.

Se necesita paciencia para recoger juguetes regados una y mil veces, para leer y contar con diferentes voces las mismas historias, esperar a que terminen de comer solitos aunque boten más granos de arroz que los que se meten en cada bocado, responder siempre a los por qué de tu niño de 3 años o limpiar sin reprochar alguna pared que alcanzaron con sus colores…

No siempre sabemos mantenernos cerca dejándolos montarse en una piedra, en las barras del parque o el tobogán aunque nos parezca muy alto… Se necesita valor para verlos caer, recogerlos, sanar sus heridas cantándoles y dándoles un beso para enseguida volver a dejarlos correr y explorar.  

Es difícil conseguir siempre tiempo extra antes de salir (o acostumbrarnos a llegar un poco tarde) pero dejarlos intentar por 5 minutos ponerse los zapatos hasta que lo logren o decidan aceptar ayuda. No siempre estamos de humor para cantar y cantar y volver a cantar las mismas canciones y escuchar infinitamente tonadas infantiles. A veces se nos olvida lo rico que es mojarse bajo la lluvia, llenarse de arena o de tierra hasta las orejas y correr descalzos saltando charcos.

Fácilmente nos privamos de noches deliciosamente incómodas de dormir con ellos y acurrucarnos y a veces estamos muy cansados para acudir solícitos a calmar sus miedos nocturnos y entender que sus cabezas vuelan muy alto y de allí se imaginan lo bueno y lo malo.

A veces nos falta tiempo, nos faltan fuerzas, nos falta paciencia. Nos falta memoria para recordar que nuestros hijos no tienen una segunda oportunidad de ser niños y que la infancia es de las mejores etapas de la vida. Nunca más se puede vivir creyendo que el niño Jesús o Santa traen regalos cada 25 de diciembre, o que un gato con un  gran sombrero vuela por los aires hablando en rimas, o que la sombra hay que coserla al cuerpo para que no se escape, o que existe el país de nunca jamás y hay niños que vuelan y barcos piratas… Sólo cuando somos niños nos hacemos amigos inseparables con otros que acabamos de conocer, tenemos la energía para correr y saltar y nadar y jugar interminablemente. La infancia es la prueba más clara que es posible soñar despiertos! 

Nuestros hijos nos regalan cada día la posibilidad de revivir esa época mágica llamada infancia, viéndola desde afuera con ojos derretidos y corazón enternecido. Así que aprovechemos la oportunidad y “dejémoslos ser pequeños!”

Ya habrá tiempo para limpiar los desastres…

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Publicado el 25 de septiembre de 2013

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24 de septiembre

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Hoy es 24 de septiembre, dia de la Virgen de las Mercedes y aniversario de matrimonio de Papapa y Mamama.

Mi nombre nació un 24 de septiembre. Me llamo Carlota por Mamama (Josefina Carlota), Eugenia por Papapa (Victor Eugenio) y por si fuera poco y el nombre no era suficientemente largo, mi tercer nombre es de las Mercedes por mi abuelo paterno (Enrique de las Mercedes) y por este día en el que hace 34 años me bautizaron.

Mucho le debo a este día, sin dejar de lado una devoción especial a mi querida Virgen de las Mercedes!

Hoy sería el 65 aniversario de matrimonio de mis abuelitos lindos, y en la inevitable nostalgia de esta mañana viendo la fecha en el calendario decidí igualmente celebrar. Aunque Papapa no esté quiero aprovechar y recordar que hace 5 años, cuando este blog no existía ni mis pirulingos habían nacido, nos reunimos todo el Familión y celebramos que nuestros padres y abuelos cumplían 60 años de matrimonio.

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El Papota!

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Les presento a Papota.

Antes conocido con Dr. Ivan Mendoza. Ahora ese nombre no le gusta tanto, prefiere que lo llamen Papota que viene con voces agudas de Pirulingos emocionados de tener el abuelito visitando.

Papota llega y no se separa de los Pirulingos, ni él los suelta, ni ellos lo dejan libre… a veces se esconden para estar juntos y solos en una complicidad que no acaba… prefieren que nadie interrumpa los juegos que juntos inventan.

Andres los ve y recuerda los juegos de cuando él era niño y revive con emoción esos tiempos renovados en esta segunda generación que es más dulce, porque los abuelos sólo deben consentir, ese es su oficio y Papota lo desempaña a la perfección.

Mis Pirulingos son muy afortunados de tener los abuelos que tienen, esta semana con Papota visitándonos fue una perfecta muestra de ello… 

Nada como un abuelo consentidor!

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Publicado el 22 de septiembre de 2013

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Lo importante

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Desde que nació Andres Ignacio hace casi 4 años yo no trabajo, o mejor dicho trabajo en la casa, me dedico a ser la mamá de mis Pirulingos y ese es mi trabajo! 

Y es un trabajo que me encanta, que disfruto enormemente y que me cayó del cielo porque el nacimiento de mi Pirulingo mayor fue pocos meses después de mudarnos a vivir en Estados Unidos y con la mudanza y la llegada a un nuevo país, mis planes cambiaron y de repente un día me vi sumergida en esta vida de mamá y me encontré tan cómoda y tan satisfecha que no puedo sino agradecer que la vida me regaló esta oportunidad…

La maternidad es un oficio precioso, lleno de un amor infinito y la mayor entrega del mundo, lleno de satisfacciones y gratificante en cada gesto, palabra o sonrisa de mis hijos; pero también es un trabajo que cansa y agobia, que demanda mi tiempo, mi atención y a veces no queda mucho tiempo para las cosas como las entendía antes de ser mamá.

Muchas son las veces que recuerdo haber dicho que una de las dificultades de estar todo el día con los Pirulingos es que no me daba tiempo de hacer nada, que no tenía tiempo de hacer lo importante. 

Cuando se cuidan niños ellos se encargan de reclamar a toda costa nuestra atención, es como su gasolina para estar seguros y felices siempre que nosotros estemos allí dispuestos, atentos y vigilantes… Y eso significa a veces no tener tiempo para dormir suficiente, o para darnos una ducha sin apuros, ir al baño con privacidad o simplemente lujos extremos como ver TV de adultos o leer un libro!

La siesta comienza a ser un espacio tan añorado que cuando llega y milagrosamente mis 2 Pirulingos duermen al mismo tiempo, no sé por dónde empezar y es tanto lo que quiero hacer que por supuesto no me da tiempo… al rato se despiertan y la lista de pendientes sigue creciendo… 

Sentía que no tenía tiempo de hacer lo importante cuando lo importante es estar presente, cuando lo importante es cuidarlos, jugar con ellos, cambiarlos, bañarlos, darles de comer… esas son las labores más importantes de mi vida de mamá… Y si este es mi trabajo y además mi familia… definitivamente es lo más importante en que puedo invertir mi tiempo.

Cuando lo veo así tengo más paciencia, disfruto más cada actividad, me frustro menos y me siento más en control de la situación… Es una manera de reconciliarme con mi vida, con mi trabajo, con mis hijos y entonces comienzo a buscar maneras de mantener el equilibrio y hacer lo que quiero o necesito sin perder de vista que siempre lo más importante será el tiempo con mis chiquitines…

Igual a veces se me olvida.

Y entonces pensé que escribirlo era una buena manera de recordarlo.

Publicado el 12 de septiembre de 2013

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