Monthly Archives: Mayo 2013

Hasta siempre NYC

“Hoy es nuestro último día en NYC, tenemos que hacerlo contar”, pensé cuando me desperté muy temprano el 21 de mayo.

Comenzó el día, los Pirulingos aún estaban dormidos y quería aprovechar precisamente su sueño para terminar de arreglar algunas cosas. La casa estaba llena de cajas, todo empacado desde el día anterior. Sonó el timbre y a la hora acordada llegaron los señores de la mudanza que terminarían de desmontar los muebles y llenarían el camión con nuestras cosas… Entre directrices para sacar cajas y acomodos de última hora mi mente voló en el tiempo hasta ese día hace 4 años cuando con 8 maletas y un barrigón llegamos a esta ciudad.

Me acordé de la despedida, de esa tristeza que se mezcla con ilusión y te deja con un coctel de sentimientos que no sabes cómo demostrar… y de las hormonas que alborotaban todo y dejaban las lágrimas correr y correr…. me acordé cuando suspiré y me persigné al aterrizar, del camino desde el aeropuerto y yo asomada por la ventana intentando absorber la ciudad, apoderarme de ella con solo respirar su aire. Me acordé del apartamento al que llegamos por un mes en pleno Times Square, y cómo agradecimos estar en una ubicación tan céntrica en nuestra llegada solo para confirmarnos que no queríamos vivir en tanto bullicio! Me recordé las primeras salidas, los primeros restaurantes, el primer musical de Broadway que veíamos siendo locales, diferenciándonos de los turistas solo en nuestro orgullo de ser neoyorkinos temporales. Me acordé las primeras caminatas largas, pude revivir los callos en los pies por algun zapato que no estaba acostumbrado a caminar tanto, recordé que 10 cuadras parecía un tramo largo y que enseguida se volvió absolutamente cotidiano.
Reviví la primera vez que fuimos al Upper East Side y caminanos por sus aceras perfectas y vimos un desfile de coches y niños y entendimos que la ciudad tiene zonas familiares. Pude revivir la alegría de aquel verano, los días largos, las películas al aire libre, las ganas de aprovechar al máximo ese tiempo de pareja que tendríamos antes de nacer Andres Ignacio.

En eso uno de los señores me llamó para preguntarme algo y logró abstraerme de mi viaje en el tiempo, solo por un instante porque verlos mover las cajas me hizo de nuevo comenzar a recordar aquel día que llegamos por primera vez a ese apartamento: el alivio de conseguir un excelente lugar para vivir, la maravilla de tener 2 cuartos y la certeza que los closets no alcanzarían para nada. La linda sensación de saber que en ese espacio crecería nuestra familia y la ilusión de decorar un cuarto con animales de la selva pero también con un sofá cama para poder recibir visitas.
Entonces recordé cómo se fue llenando el espacio, como fuimos haciéndolo nuestro con una alfombra, un adorno o una repisa que guardara nuestros libros y poco a poco se llenara de juguetes y cuentos infantiles.

Andres Ignacio y Eugenia veían el movimiento, se daban cuenta que ya no había dónde ver TV, dónde dormir o dónde sentarse y ojalá ellos pudiesen recordar como yo cada juego, cada risa, cada llanto entre esas paredes. Ojalá pudiesen recordar sus primeros pasos, las noches en que dormimos juntos todos en nuestra cama o las que durmieron en su cuarto, las comidas en familia, las reuniones con amigos…

“Terminamos señora, los muchachos estan sacando la última caja. Gracias por todo, feliz viaje” me dijo el encargado justo antes de hacerme firmar los últimos papeles. Fue entonces cuando miré a mi alrededor y vi el apartamento totalmente vacío, como el primer día. Solo quedábamos nosotros y algunas maletas con ropa, pero aquel día éramos 2 y hoy salíamos 4; en este tiempo nos multiplicamos y de la misma manera se multiplicó el amor y la felicidad en nuestras vidas y esas paredes fueron testigo. Miré a mi alrededor y pude revivir el día que llegamos y comimos chino traído de un restaurante cercano que había pasado un volante por debajo de la puerta para salvarnos la vida, no tanto como nos la estaba salvando Victor Julio ayudándonos a armar todos los muebles de Ikea que acababan de entregar. Recordé lo lindo que era tener a mi hermano en NYC y la felicidad cuando dos más se nos unieron. Recordé que fuimos afortunados de recibir familia y amigos y disfrutar con ellos esa, “nuestra” ciudad y mostrársela sintiéndonos orgullosos de conocerla íntimamente.

Me di cuenta que el apartamento estaba vacío pero nosotros estábamos llenos de buenos recuerdos y ellos, como los muebles y los libros, los llevamos con nosotros.

Montamos a los Pirulingos en el coche y salimos a comer, bajamos por segunda avenida para aprovechar de dejar unas bolsas en un centro de donación y sin conocerlo nos decidimos por un restaurante vietnamita en la esquina de la 88 y 2da avenida… una vez más la ciudad nos sorprendió con una comida rica en cualquier huequito que uno se meta.

“Es nuestro último día en NYC, tenemos que hacerlo contar”, pensé cuando me desperté muy temprano el 21 de mayo.

Y fue entonces cuando me di cuenta que han sido 4 años que contaron, 4 años de vivir y disfrutar una ciudad maravillosa. Que no importaba si el último día hacíamos mucho o poco o si quedaba para la posteridad porque nos llevamos con nosotros todas las vivencias, los logros, los sueños realizados….

Y aunque nos acompañe la eterna nostalgia de los amantes cuando se separan, dos pedazos de NYC se van con nosotros y un pedazo de nuestro corazón se queda por siempre en algún lugar en la 95 entre 2da y 3era.

Pd: Dear New York

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Las Madres en mi vida

Hoy me levanté con besos y abrazos de mis Pirulingos, y sentí que tenerlos a ellos y poder vivir ese amor era lo único que necesitaba para que mi día de las madres fuese invencible. Ellos son la causa de que exista este día, ellos y todos los hijos del mundo que hoy tienen una excusa para hacer sentir a sus mamás queridas e importantes… 

Yo recuerdo perfectamente, cuando era chiquita, jugar con mis muñecas y soñar con ser mamá, recrear historias de maternidad con mis juguetes y soñar poder vivir esas historias. A esa edad probablemente no sabía exactamente lo que significa la maternidad, no conocía sus dificultades, los retos o los miedos que la acompañan, pero era una idea y un ansia que se instaló en mi desde muy pequeña.

Cuando crecí un poco más, en mi adolescencia igual mantenía mi sueño. Y a pesar de todo lo que me gusta Mafalda (y que Eugenia se le parezca, jeje) yo era toda una Susanita que quería casarme y tener hijos. Claro que a esos sueños le acompañaban muchos otros que involucraban estudio, trabajo, desarrollo profesional; pero nunca esos otros opacaron a sus antecesores que se mantenían siempre en los primeros niveles de todos los rankings.

Yo siempre soñé con ser mamá y por eso hoy, día de las madres, no puedo sino estar agradecida con Dios y con la vida porque solo me recuerda que mi sueño se hizo realidad y se renueva cada día con la vida de mis chiquitines, con sus besos, sus palabras, su risa o su llanto.

Pero este día no me pertenece, este es un día de muchas otras que lo comparten conmigo, muchas otras madres que en mi vida me han dado ejemplo, fuerza, consejo y ganas para seguir su camino. 

Este día es también de mi mamá que es el mejor modelo que quiero y puedo seguir… que tanto me dio y no se le acaba y aún sigue repartiendo a borbotones a sus nietos todo su amor incondicional, su alegría y sus enseñanzas.

Es un día de Mamama que me enseñó la complicidad y el amor dulce y pícaro de una abuela con su nieta. Que me hizo ver de mil maneras que la familia está siempre primero, sobre todo con su ejemplo!

El día de las madres también es de mis tías que me regalaron primos para jugar y para compartir la vida y que tantas veces me adoptaron y me hicieron sentir como su hija! 

Este día es de mi suegrita Yannina porque crió al príncipe de mis sueños, por haber hecho tan buen trabajo formando al hombre maravilloso con el que comparto la vida. Por el amor a sus hijos que no ha hecho sino crecer ahora que se volvió Abu.

Es un día de mis cuñadas y primas que son las mejores madres de mis amados sobrinos, que además son mis amigas y compañeras y que quieren tanto a mis Pirulingos.

Es un día que le pertenece a mis amigas madres, las que viven esta aventura en mi tiempo, con las que comparto consejos y dificultades… porque vivir esta etapa juntas (a pesar de algunas distancias) también es un sueño hecho realidad.

Y finalmente el día de hoy es de todas aquellas mujeres que son madres sin haber parido, que tienen hijos o los estan esperando, de las que en el futuro serán madres y hoy son niñas o adolescentes construyendo sueños… 

A todas ustedes: FELIZ DIA DE LAS MADRES!

Publicado el 16 de mayo de 2013

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Celebrando los 2 añitos de Eugenia

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El domingo 5 de mayo Eugenia cumplió 2 años y lo celebramos con familia y amigos en un día de perfecta Primavera en un parque en Central Park… en nuestro parque en Central Park, ese al que vamos en las tardes y siempre nos encontramos con amigos y se siente muy familiar.

Y a pesar de funcionar bajo el esquema “el primero que llega agarra la mesa”, nos fuimos temprano para asegurarla y la decoramos linda y dulce como la Tinga Tinga con un motivo de “Belle and Boo”, una muñequita parecida a Eugenia que anda para arriba y para abajo con su conejo Boo… Y por eso el conejito de Eugenia se llama Boo, porque así como Belle, no lo suelta y la acompaña a todas partes.

El parque estaba lleno, y el ambiente era de fiesta y alegría. Eugenia pasó horas en los columpios y Andres Ignacio corría con sus amigos por todas partes como agradecido con Eugenia de que su cumpleaños le permitiera este gran playdate que tanto disfrutó. Después todos los niñitos se metieron en la caja de arena y de repente ninguno estaba intentando construir un castillo, sino saltando desde el borde para aterrizar en la suave arena y repetirlo a la cuenta de 3 al menos 100 veces.

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Yo tengo una Tinga Tinga

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Yo tengo una Tinga Tinga que tiene un reloj interno y se despierta cada mañana a las 6:30am llamando “mami-papi” desde su cuna, su papito la va a buscar y con él llega a mi lado a darme un “beshito” y comerse un cambur recostada de mi pecho.

Yo tengo una Tinga Tinga que entonces comienza un idilio de amor con su papi mientras yo todavia me resigno a aceptar que me debo levantar y ella lo ayuda y acompaña mientras él se viste y arregla para ir a trabajar… y le hace cosquillas en los pies diciendo con la voz más dulce “tickle tickle”.

Yo tengo una Tinga Tinga que se emociona cuando ve a su hermanito entrar medio dormido por la puerta de nuestro cuarto, y le da besitos y lo abraza como si las 8 horas de sueño hubiesen sido una eternidad. 

Yo tengo una Tinga Tinga que me ayuda cada mañana a preparar el desayuno, sentada en el mostrador de la cocina mezclando las panquecas o haciendo las arepitas. 

Yo tengo una Tinga Tinga que no quiere nada con el coche, ella sólo quiere caminar y saltar y no importa si vamos sólo al colegio de Andres Ignacio o tenemos que caminar 25 cuadras, igual las camina y va saludando a quien se topa con su pequeña e independiente existencia. Una Tinga Tinga que sabe que me debe dar la mano para cruzar la calle y cuando estamos ya en la acera me suelta y se siente de nuevo libre… pero cuando se va cansando me agarra un dedito fuerte apoyándose en mí porque ni siquiera en ese momento quiere sentarse en el coche. 

Yo tengo una Tinga Tinga que cada mañana llega al salón de Andres Ignacio y se pone a jugar y allí se quedaría feliz… Porque nada le cuesta más que despedirse de su hermano cuando nos tenemos que ir… Esa Tinga Tinga luego se emociona cuando hay que buscarlo y cierra los ojitos cuando Andres Ignacio llega a donde ella está a darle un besito y un abrazo apretado.

Yo tengo una Tinga Tinga que se muere por su hermanito, que lo imita, lo persigue y lo vuelve loco pero también le gruñe si le quiere quitar un juguete… Mi Tinga Tinga tiene una determinación y una firmeza que nunca pasa desapercibida.

Yo tengo una Tinga Tinga que le cuesta dormir la siesta y lucha contra el sueño como si fuera un monstruo de mil cabezas y cuando se despierta necesita al menos 5 minutos de apurruños con su mami antes de recuperar su buen humor.

Yo tengo una Tinga Tinga con aires de independencia que quiere vestirse sola (y lo hace), que le encantan los zapatos y se los quita y pone y vuelve a quitar 100 veces al día… Una Tinga Tinga que se enorgullece de sí misma cuando logra algo y lo demuestra con una sonrisa que denota que ella sabe que lo hizo bien!

Yo tengo una Tinga Tinga que no tiene miedo, que se monta y se encarama y se cae y se levanta y va al ritmo de su hermano sin poner ningún reparo… Una Tinga Tinga que baila y salta todo el día al ritmo de las canciones que ella misma va cantando.

Yo tengo una Tinga Tinga que vive por los columpios y sólo la convences de ir al tobogán si sabe que se puede lanzar agarrada de la mano de Andres Ignacio.

Yo tengo una Tinga Tinga que cada día habla más inglés y cada vez nos sorprende con nuevas palabras dichas con el tono de voz más dulce y la pronunciación más tierna! Una Tinga Tinga que nada prefiere que un libro contado una y mil veces hasta ser capaz de adelantarse a los acontecimientos por sabérselo de memoria.

Yo tengo una Tinga Tinga que no suelta su conejito Boo y lo lleva con ella por todas sus aventuras… y con él siempre en una mano le habla a las puertas automáticas y ascensores con cara de bravucona diciéndoles “weichu wei”. Yo tengo una Tinga Tinga que todavía no me sabe explicar lo que eso sognifica pero que me hace reír todas y cada una de las veces que lo hace.

Yo tengo una Tinga Tinga que quiere probarlo todo, y si lo que prueba es dulce tendrá siempre un sitial de honor.

Yo tengo una Tinga Tinga que corre a recibir a su papi y le da besos y le hace ojitos para luego tratarlo con indiferencia porque sabe que así él se vuelve loco por ella y la lanza al aire y le hace cosquillas y nada la hace más feliz que eso!

Yo tengo una Tinga Tinga que todavía tiene un puntico rojo en su frente que dice que es mi princesa, una Tinga Tinga que es mi chiquitica, mi eterna compañerita.

Desde que tengo memoria, siempre soñé con tener una niñita, pero ni en los sueños más lindos era tan perfecta como mi Tinga Tinga.

Yo tengo una Tinga Tinga que me hace feliz, que me hace ser mejor, que me inspira y me enternece cada día. Una princesita que acaba de cumplir 2 años que pasaron muy rápido pero que han encerrado siglos de amores entre mi Tinga Tinga y yo!

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Publicado el 9 de mayo de 2013

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Mayo, mes de las flores

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El fin de semana pasado fue dedicado a las flores que abundan estos días en la ciudad, precisamente en mayo, el mes de las flores!

El sábado tuvimos una fiesta de una amiguita de Andres Ignacio y Eugenia en el teatro de marionetas de Central Park y cuando estábamos atravesando el parque para llegar a la linda cabaña que aloja este teatro sueco, las flores en todos los árboles saltaban a nuestra vista como una fiesta de colores y texturas.

De los 4 años que llevamos viviendo en NYC creo que es el día que he visto más lindo Central Park… Andres dice que es porque nos vamos y entonces la nostalgia distorsiona el cristal con el que veo todo a mi alrededor, en este caso, haciéndolo más lindo y más inolvidable.

Puede ser.

De igual modo fue tanto nuestro encanto que al día siguiente decidimos volver después de almorzar a pasar la tarde debajo de uno de los árboles floridos.

Y fue la perfecta excusa para tomar muchas fotos que nos permitan recordar lo lindo que estaba Central Park, un día de mayo, el mes de las flores!

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Publicado el 8 de mayo de 2013

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