Tinga Tinga Tales: Huevito de Pascua

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Falta poco menos de un mes para que mi Tinga Tinga cumpla 2 años… Había pensado escribir sus avances y cómo es Eugenia estos días con su cumpleaños pero una analogía con la Pascua que acaba de pasar me hizo adelantarlo…

Porque en estos días viendo detenidamente a Eugenia, analizándola, me di cuenta que ella es como un huevito de Pascua.

Eugenia tiene mucho carácter, es uno que ha cobrado fuerza y determinación en los últimos meses: es como si ella supiera lo que quiere y frunce el ceño y saca su trompita para demostrar su descontento si no complacemos sus peticiones. Eugenia está en la edad de las pataletas y las suyas son intensas, cuando quiere caminar y le toca sentarse en el coche o cuando quiere comer galleta en el desayuno y eso evidentemente no se puede.

Entonces todo ese carácter, el llanto, la cara de bravuca y un “no quiero” que a veces dice con una firmeza inusitada pareciese que determinasen la personalidad de mi Tinga Tinga de casi 2 años, pero lo que sucede es que todo eso no es más que un cascarón que ella usa a conveniencia. 

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Como las cáscaras de los huevos es dura y a primera vista parece impenetrable, pero si uno lo observa detenidamente no es más que una primera capa frágil y vulnerable que esconde un pedazo de chocolate con una sorpresa en el centro. 

Y así es Eugenia, dura por fuera y dulce por dentro. Y cuando no es el momento de refunfuñar Eugenia es la personita más cariñosa del mundo, la que da más besitos y abrazos sin que nadie se los pida, la que más canta, la que siempre esta buscando fiesta para que la hagan reír, la que se va con quien la consienta o la lance al aire.

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Y esa cáscara que a veces la cubre y es muchas veces su carta de presentación, tiene que ver con la personita que se está formando adentro, con las búsquedas dentro de ella y a nosotros como padres nos toca ir moldeando en lo posible esas rabietas y frustraciones para que las sepa manejar sin gritar o patalear, pero también vemos detrás de esas manifestaciones una firmeza y cierta madurez que son propias de esta princesita que pronto cumplirá 2 años de hacernos la vida más linda y más alegre… y a veces un poquito más felizmente caótica! 

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Pero más allá de ese carácter fuerte mi Tinga Tinga es una niña alegre, feliz, que nos hace reír con sus gracias y ocurrencias, que ama a su hermanito infinitamente y así lo persigue, lo imita y lo vuelve loco todo el día… Ellos se entienden hasta cuando pelean, pero la mayor parte del tiempo juegan, corren y disfrutan de la mutua compañía mientras yo disfruto de verlos jugando unidos y amorosos…

Eugenia es altamente tecnológica. Maneja el iPhone/iPad con una destreza que muchas veces nos impresiona y tenemos que esconderlos y administrárselos para que no “se quede pegada”. La TV no llama su atención como un touch screen o un libro…

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Eugenia demuestra una ternura muy linda con los bebés, sean de verdad o de mentira. Tanto con sus muñecas o con sus primos chiquitos Marco e Ivanna, Eugenia pone ojitos de amor y gestos y caricias que derriten a cualquiera.

Tiene la vocecita más dulce y más suave del mundo… Habla muchísimo, en oraciones de 3 y 4 palabras y comienza a decir cosas en inglés y así de vez en cuando nos sorprende con su bilingualismo incipiente. Pero hay que estar cerca para escucharla porque habla muy bajito… Y canta!, todo el día, canciones en inglés y español, las que le canto yo, las que cantan sus juguetes o las que escucha en la tele, se las aprende y las canta sin parar…

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Es temeraria, en parte porque tiene un estándar de movimiento de su hermano de 3 años y medio, pero en parte porque no tiene miedo y a veces es ella la que se atreve incluso antes que Andres Ignacio. 

Mis momentos favoritos son cuando quiere que le cambien el pañal y tocándose la colita comienza a pedir “mami cambiar pañal, Eugenia está fúchila!” y cuando regresamos de la calle y pide que le quite su “cacheta”… también cuando ve un Toronto mal parado (porque los trajo Papota de Venezuela) y pide frenéticamente “cocholate”…

Y finalmente el momento más especial es cuando cae la noche y escucha la palabra “dormir” y enseguida me busca, me abraza y me pide con esa vocecita dulce “quiere toty-teta” para que la amamante mientras me hace cariñitos.

Pronto se va a acabar la toty-teta y eso hace que estos últimos días sean particularmente felices.

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Publicado el 10 de abril de 2013

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