Lanzarse por montañas cubiertas de nieve

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Este año comenzó acontecido y lleno de días de vacaciones que hemos disfrutado enormemente…

Mi hermano por varios años ha organizado un viaje a esquiar con familia y amigos. Nunca antes habíamos podido unirnos: o yo estaba embarazada o teníamos un bebé muy pequeño. Pero este año cuando nos llegó la invitación nos dimos cuenta que ya Eugenia podía disfrutar de la guardería, hacer amigos y jugar con la nieve y Andres Ignacio podía tomar sus primeras clases de ski!

Wow! qué rápido llegamos a un punto en el que no tenemos niños TAN chiquitos… en este contexto preciso me contenta pero confieso que en general siento que pasó muy rápido y muchas veces extraño un chiquitico en la casa…

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Nos fuimos 5 días a disfrutar la nieve, a esquiar, a caminar por pueblitos que parecen pintados y sacados de un cuento, a ver montañas cubiertas de ese polvo blanco que embellece y vuelve mágicos los paisajes.

Los Pirulingos estaban encantados, salían de la casa pidiendo guantes para poder tocar, pisar, y revolcarse en la nieve y sonreír con los cachetes rojos quemados de tanto resplandor!

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Andres Ignacio comenzó la escuelita de esquiar y se metió en el bolsillo a las maestras que cuando lo íbamos a buscar nos decían que los había entretenido bailando el “move it, move it” mientras le tocaba su turno de lanzarse por las pequeña colina en el magic carpet… Yo mientras tanto no podía de la ternura de ver a mi chiquitin vestido con toda su indumentaria de gran esquiador… y la sonrisa enorme que tan linda se le ve…

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Y para completar esquiar con Andres y con mis hermanos fue simplemente perfecto… Las conversaciones en los ski lift, la emoción al llegar al pie de la montaña con ganas de subir de nuevo… los paisajes que ameritaban que uno se parara, respirara hondo y tratara de llenarse la vista con toda esa belleza natural y que se quedara fijada en las pupilas… 

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Todo para terminar contando y repitiendo cada una de las aventuras, bajadas y caídas con alguna cervecita o copa de vino antes de llegar a la casa y hacer una parrilla igualmente rodeados de nieve esperando que ningún oso de los alrededores sintiera el olor de la comida… 

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Publicado el 12 de marzo de 2013

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