Una simple y entretenida solución para una mañana muy calurosa… 

Resultado: un niño que ya sabe que estos no son “telescopios” sino “binoculares”, un rato muy entretenido mientras pintábamos y decorábamos con “ojitos locos” y un nuevo juguete preferido que no ha abandonado el cuello de cierto Pirulingo.

Publicado el 10 de agosto de 2012