En verano hace calor!

Y uno en NYC sueña con una piscina, de esas destechadas en las que se puede pasar uno el día y que los Pirulingos se bañen hasta que se les ponga la piel arrugada… Pero aunque en NYC hay muchas piscinas, incluso hay una en nuestro edificio, todas son techadas, de las que apenas entras al recinto sientes un vaporón y un olor penetrante a cloro… como para no satisfacer mi fantasía de pasarnos el día felizmente…

Entonces a alguien se le ocurrió la brillante idea de poner “chorritos” en cada parque de la ciudad, que se activan en verano, que refrescan a los niños y los entretienen en una fiesta de agua que confieso a veces me incita a unirme a la celebración.

Cuando esta cuidad se pone caliente, mi pañalera se pone pesada de cargar muda de ropa, toalla, protector solar, juguetes acuáticos… además de lo esencial que ya de por sí ocupa espacio, pero ese tema da suficiente para otra entrada de este blog! El termostato se acerca a los 30C y yo voy por la vida feliz esperando a ver a los Pirulingos jugar en el agua…

Llegamos al parque, primer día realmente caluroso de verano, índice de humedad en 90% y Andres Ignacio feliz con la idea de jugar con agua, de mojarse, dice que me va a mojar a mi también y a Eugenia y que tiene sus Crocs que son para hacer charquitos… y mientras feliz va soñando despierto con un tobito en la mano, el agua toca su cuerpo y le hace pegar un salto que lo aleja de la fuente al menos 10 metros!

El agua esta helada!

Se acaban los sueños mojados y sin chance de que Eugenia experimente si para ella también está fría o si a ella no le importa ese detalle; ya Andres Ignacio esta con su tobo metido en la caja de arena del otro lado del parque.

Y es allí donde comienza esta Misión que hoy les cuento: Misión Chorritos 2012.

El primer verano de Andres Ignacio (2010) parque significaba solo columpios, porque ni caminaba.

El verano pasado, igualmente el frío del agua lo ahuyentaba pero entre que Eugenia estaba recién nacida y prefería no tentar mi suerte con un niño jugando con agua, y que pensaba que estaba “chiquito”; todas mis esperanzas se concentraban en este verano cuando además Eugenia ya camina y nada ama más que el agua! 

Por lo que la Misión ha comenzado y pretende que al final del verano Andres Ignacio supere su molestia ante lo fría del agua y se entregue a disfrutar de la atracción del parque que conceptualmente más le atrae!

Porque cada vez que vamos al parque se emociona con la idea del chorrito, del agua, del tobito y sus Crocs para hacer charcos…. todo se repite como un ritual y la buena memoria de mi hijo no es tan buena para anticipar que el agua siempre esta más fría de lo que él quisiera…

Hemos avanzado, hemos comenzado a ganar algunas batallas… 

Y aunque Eugenia nos saboteó el acompañamiento con una infección de oído, ya esta sanita para ser el anzuelo o empujón final que le falta a su hermano y así yo poder deleitarme viéndolos a los dos jugar en los chorritos…

Solo falta esperar un día bien caluroso, irnos al parque a mediodía y yo contener mis ganas de también meter mi cabeza en el agua… o simplemente hacerlo y disfrutarlo todos juntos!

Publicado el 13 de julio de 2012