Al mal tiempo, buena cara

Ayer amaneció un lindo día de verano! Un día soleado de esos que se ven bellos por la ventana con el cielo azul super despejado pero que al salir te matan de calor + humedad…

No importa!

Mi prima Melissa y yo + 4 chiquitines nos apertrechamos con lo necesario en comida y bebida para un picnic y luego de embadurnar a los pequeños con protector solar, lentes de sol y cachuchas nos fuimos a pasar un rato en Central Park….

Caminando las 15 cuadras necesarias para llegar al spot deseado en el parque y sudando gracias a la humedad en 1.000%, deseamos que “refrescara”. Pero al llegar al parque e instalarnos bajo la sombra de un árbol, con las mantas y la comida y sólo soltar la pelota comenzamos a disfrutar!

Y los niñitos gozaron!

Corrieron, saltaron, persiguieron mariposas, inspeccionaron flores y encontraron abejas, se asustaron por las abejas y se desasutaron cuando su mamá flagrantemente les mintió diciendo que no picaban y luego profundizó la mentira diciendo que esas no eran abejas sino mosquitas!, regaron grama y raíces de árbol, se cayeron, se pararon, y se rieron sin parar!

Hasta que sonó un trueno que me hizo saltar de mi puesto y estado de contemplación para darme cuenta del palo de agua que estaba comenzando a caer…

El cielo se vino abajo y a nosotras apenas nos dio chance de recoger el tarantín y llegar dos cuadras más allá a resguardarnos bajo un andamio en la entrada de un edificio… Pero no se veia un horizonte cercano de cielo de nuevo despejado… Niñitos medio mojados y brisa fría no eran un buen pronóstico.

Entonces melissa se dio cuenta que el edificio en el que estábamos tenía un vestíbulo donde podríamos resguardarnos… Y milagrosamente la puerta estaba abierta!

Pasamos allí alrededor de una hora y media y ni en un Starbucks con wifi gratis hubiésemos estado mejor: los chiquitines pudieron, primero bajarse del coche, después caminar, saltar correr y creerse ranas y hacer compertencias de salto. Agua y merienda teníamos y aunque un poco sofocados, un señor entrando a su edificio y viendo el panoramma hasta nos abrió una ventana que mejoró la situación…

Hora y media después no había escampado pero había disminuido la intensidad de la fuerte tormenta que nos agarró de sorpresa… Con lluvia suave pero constante caminamos 15 cuadras de regreso, suficientes como para llegar bien remojados a la casa directo a un baño colectivo de 4 primos en una bañera con agua bien tibia…

Mientras Melissa y yo bañábamos a los chiquitines nos alegrábamos de al menos haber estado juntas… Yo la tenía a ella para conversar, Andres Ignacio tenía a Victoria para saltar y jugar; y Eugenia tenía a María José para correr y trastabillar!

La próxima vez lo pensamos dos veces antes de querer que “refresque”…

Porque el cielo a veces escucha y cumple tus deseos!

Publicado el 19 de julio de 2012

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