Monthly Archives: Febrero 2012

Mamitos!

Esa soy yo!

Así me llama Andres Ignacio y me encanta!

Me encanta tanto que no lo corrijo.

Me encanta tanto que cuando se le olvida se lo recuerdo!

Me siento especial cuando me llama así, soy la única Mamitos que conozco, bueno, y mi cuñada Jero que mi sobrino Santiago vino a visitarnos y se le pegó y ahora a veces la llama así… incluso cuando escucho a Santiago llamarla a ella Mamitos es especial porque es tan lindo que trascendió los límites de esta casa…

Lo más gracioso es que Carlota [mi nombre] en esta casa es una ardilla y Toty [mi sobrenombre] son las teticas que han alimentado a estos Pirulingos! 

Hace unos años, mi hermanita Claudia me regaló un libro llamado “La ardilla Carlota”, es un libro infantil y yo no tenía bebés, supongo que la razón de regalármelo era precisamente el nombre, a mi me encantó, lo guardé tan bien que sobrevivió la locura de mudanza de Caracas a NYC y llegó a esta casa antes que Andres Ignacio naciera… 

Después Andres Ignacio lo descubrió y enseguida lo amó… pedía siempre que se lo contáramos y Andres hacía diferentes voces de todos los animales con los que se topa la ardilla Carlota en el bosque… y ya ustedes saben que la debilidad de Andres Ignacio son los animales, así que no nos extraña que este libro siempre le haya gustado tanto. 

Entonces íbamos al parque [que siempre está lleno de ardillas] y se emocionaba y gritaba a los cuatro vientos “mira mami, la ardilla Carlota” o las llamaba “Carlota, Carlota”… sin tener ni idea que ese es mi nombre y que mi corazoncito inevitablemente se derretía de oírlo nombrarme emocionado aún sin saberlo.

Igual sin saberlo nombró a sus teticas “Toty”. Mi teoría es que Toty era un sonido que estaba como en el ambiente, familiar para él de escuchárselo a todos aquellos que me llaman así, que no son pocos. Toty estaba en el aire pero no era yo, Andres Ignacio comenzó a decir Toty sin llamarme y sin nombrar nada.

Al mismo tiempo a sus teticas, cuando las nombraba, cuando las pedía, cuando quería comer les decía Teti…

Un buen día Teti y Toty se unieron en su cabeza y prevaleció Toty que tenía más presencia y eco al decirlo! 

Por lo que Toty en esta casa no soy yo sino una parte de mí, o dos, para ser exacta!

Por eso hoy escribo por los nombres que nos ponen nuestros hijos, por su manera de llamarnos de la manera más cariñosa y por cómo ese nombre se nos cuela en el alma… Porque a mis 32 años me encanta no ser Carlota, ni Toty, sino Mamitos!

Publicado el 23 de febrero de 2012

comparte

NYC, bebés y tacones

 

Los que me conocen saben que me encantan los zapatos!

Las zapaterías son como mi segundo hogar… O eran… O siguen siendo pero de diferente manera…

Yo sigo amando los zapatos, el problema son los tacones, porque desde hace un tiempo por aquí las cosas han cambiado…

Primero me mudé a Nueva York: embarazada de 6 meses los tacones no eran opción.

Luego entendí que simplemente en esta ciudad de peatones, de largas caminatas y de metro, los tacones no son opción.

Tristemente luego confirmé que con hijos, y más aún con 2, los tacones están muy lejos de mi realidad… todos ellos, tacones bajos, medianos, altos, con o sin plataforma… No hay espacio para ellos en mi vida…

Aún los admiro en las vitrinas, a veces incluso entro y me pruebo alguno para saber de nuevo qué se siente usarlos… los veo con nostalgia recordando las épocas en que los podía utilizar…

Todavía conservo algunos muy especiales, que aunque son muy pocas las ocasiones, esperan ansiosos alguna oportunidad, alguna salida sin Pirulingos, alguna fiesta o algún viaje a Caracas: y cuando abro de nuevo el closet donde están, saltan a mi vista como peléandose porque los elija, como deseando ser seleccionados entre todos para así caminar de nuevo…

Al menos así me gusta imaginarlos… Como que tienen celos de las ballerinas, de las botas (sin tacón), de las sandalias de verano… que son mis opciones de todos los días.

Lo que ellos no saben es el daño que le hace esta ciudad y estas calles a los zapatos… no entienden que están mejor allí guardados que en mis pies caminando, tropezando y susceptibles de que su zuela y su tacón se gaste, de que su punta se pele o de que sus hebillas se rompan!

Los recuerdo con cariño, casi he olvidado el daño que a veces me hacían luego de algunas horas de tenerlos puestos… Nunca importó, siempre prevaleció ese espíritu mazoquista de sentirse bella y alta a pesar de los propios pies!

De repente mis pies agradecen este tiempo sin tacones…

De repente es solo una ilusión que los extrañe…

Igual no importa, ya llegarán nuevos tiempos de usarlos… mientras tanto esta ciudad y mis Pirulingos compensan con creces todas mis nostalgias… y siempre queda la posibilidad de pasear por 5ta avenida a deleitarme con su presencia!

comparte

Antes: hora loca | Ahora: hora divertida!

Nuestra rutina de las noches cambió hace poco, cambió más que para bien, cambió para dejar atrás la hora loca!

La hora loca es esa hora, no exactamente una hora, puede ser más, pero es ese rato del día [o de la noche en este caso], en que los Pirulingos ya están cansados de jugar toda la tarde, pero hay que completar la rutina de: baño + pijama + cena para luego ir a dormir; es ese rato del día en que se pueden poner ligeramente inquietos, levemente llorones, mínimamente celosos y pretender tener cada uno total y exclusivamente mi atención! 

En la hora loca abunda el llanto, el llanto que se contagia y entonces lloran dos y como tienen edades y sexos distintos, cada uno aporta al llanto en un tono y una agudeza distinta como para que sea ligeramente ensordecedor!

En la hora loca uno respira y dice internamente paciencia y sueña con ese momento que normalmente le sigue de calma y tranquilidad cuando se acuestan a dormir, uno lo visualiza como un oasis para poder sobrellevar la tormenta!

La hora loca no es más que la manifestación del cansancio del día. Están cansados pero hay que bañarse, bañándose les da hambre y cuando finalmente comen ya están muertos de sueño.

Porque cuando llega la hora loca no son sólo los Pirulingos los que estan cansados, yo también estoy cansada, llena de juegos y paseos, pero cansada.

Pero hace poco pasó algo mágico!

La hora loca se cansó de vivir en esta casa y se fue… dejando como reemplazo una hora súper divertida!

Cómo?

Sí, es así… no crean que escribo esto inocentemente luego de uno o dos días de no tenerla en la casa, ya ha pasado suficiente tiempo como para saber que no se tomó vacaciones sino que se fue a vivir a otra casa.

Un día intenté meter la bañera de Eugenia dentro de la bañera grande para probar bañar a los Pirulingos juntos: un experimento. Pero no cabía, así que me aventuré a meterlos a los dos en la bañera grande, entendiendo que tenía que estar muy pendiente de Eugenia que aunque se sienta sola desde hace mucho tiempo se podía resbalar o perder el equilibrio ante alguno de los cariños muy sutiles de su hermano. 

Entonces al momento en que la hora loca se hacía presente, simplemente no llegó y en su nombre llegó la emoción de Andres Ignacio de bañarse con Eugenia y llegó la felicidad de Eugenia de chapotear en esta nueva piscina que le parecía la bañera, y llegaron las payasadas de Andres Ignacio para entretener a su hermanita y también llegaron las risas de Eugenia al verlo moverse por toda la bañera… 

Y aunque el baño siempre fue momento de felicidad en esta casa [cuando se bañaban solos], estar juntos potenció tanto esa emoción que pareció anular el cansancio, el sueño y el hambre típicos de la hora loca… y aunque para mi el momento del baño podría haber sido un poco más intenso o cansón de esta manera [por la simultaneidad], esto también se vio anulado por la ternura de ver a mis chiquitines disfrutando tanto esta actividad juntos. 

Lo mágico es que la emoción se extendió y duró durante el momento de ponerse la pijama, de cenar y de prepararse para ir a dormir. 

El baño juntos nos cambió la rutina de la noche… sus edades también, esa capacidad que ahora tienen de compartir, de jugar juntos, de Andres Ignacio enseñarle cosas a Eugenia y ella verlo y disfrutarlo riéndose…

Desde que soñé tener mis Pirulingos con poca diferencia de edad, sabía que no sería fácil, que habría muchas horas locas… pero también sabía que sería por un tiempo hasta que ellos se tuvieran mutuamente como para jugar, compartir y hacerlo más llevadero… Sentía que rendiría sus frutos…

La magia de esta historia es que parece que ya comenzamos a cosechar esos frutos!

Publicado el 21 de febrero de 2012

comparte

La caja de las Sorpresas

caja sorpresas criandoando

Cuando Andres Ignacio comenzó a sentarse, yo lo ponía en su cuarto, en la alfombra acolchada con muchos juguetes alrededor y él se entretenía un montón con todo lo que tenía a su alcance: juguetes, libros, pelotas, etc. Y entonces yo podía aprovechar esos minutos para hacer algún oficio… alguno de los muchos que siempre estaban esperando ese tiempito…

Cuando comenzó a gatear, igual se quedaba jugando, pero en tanto se fastidiaba, llegaba gateando a donde yo estuviese, casi siempre en el cuarto de enfrente sentada en la computadora.

Entonces nació la caja de las sorpresas, una caja de Ikea, originalmente destinada a guardar algún material de oficina en nuestro escritorio [tijeras, teipe, post-its, qué se yo] que terminó siendo el contenedor de una variedad de cosas sin valor material pero con altísimo valor de entretenimiento para mi chiquitico…

Y meses después para Eugenia, con quien la historia se repite!

caja sorpresas criandoando

Entonces ya tenemos fundamento para catalogar la caja de las sopresas como exitosa, con un 100% de aceptación en una amplia muestra de 2!

La caja de las sorpresas es una caja llena de lo-que-sea-que-haya-por-ahí, desde un lapiz (sin punta) o una cinta de razo, pasando por jugueticos de cotillón de piñata, hasta unos lentes viejos o un guante sin pareja, o un cable conector que ya no sirva, o muestras de productos tamaño viajero, o los juguetes de la cajita feliz de MC Donalds, entre otros. Lo importante es que sean cosas que se estén a punto de botar y ahora con la caja de las sorpresas en mente veamos que sirven porque se puedan morder, tirar, regar, revolver, sonar, barajar y por todo esto entretener enormemente por horas y horas!

La caja de las sorpresas es la mejor amiga de este blog, porque la caja de las sorpresas está ubicada estratégicamente en el escritorio donde está la computadora en la que ahora escribo [aunque ahora los Pirulingos están dormidos] y así cuando tengo cosas que hacer en la computadora, Andres Ignacio y Eugenia juegan con todo lo que de allí sale, lo riegan por todo el cuarto, y yo estoy ahí, cerquita, estamos todos acompañados, ponemos música y no hace falta más para entretenernos un buen rato… y para yo ponerme al día con mis deberes cibernéticos.

caja sorpresas criandoando

En fin, es una de esas cosas que inventamos sin saber que nos resolverán tantos momentos… y por eso hoy paso la voz, porque se merece existir en otras casas y brindar el mismo sano, justo y barato entretenimiento en otras latitudes!

caja sorpresas criandoando

comparte

amamantando-ando: amamantar por primera vez

Amamantar es y ha sido parte importante de mi vida desde el día que nació Andres Ignacio. Es de las cosas más lindas que me trajo la maternidad. 

Desde muy pequeña la lactancia materna estuvo ahí, en mi mente, en mi vida, en mi conciencia. Muchos saben que mi mamá se dedica, y lo ha hecho desde hace muchos años, a promover y apoyar la lactancia materna. Y comenzó en mi casa, por lo que escuchar de la lactancia materna, de sus beneficios, sus bondades, las maravillas de practicarla, era para mi, el pan de cada día. 

Siempre me interesó, siempre me identifiqué, siempre me causó ilusión y me generó ternura el acto de amamantar, de alimentar a tu hijo con algo perfectamente creado por tu cuerpo para hacerlo así. Me parecía maravilloso!

La teoría estaba allí, bastante asimilada: los avances científicos, los estudios detrás de la composición de la leche humana, los testimonios de madres que amamantan, las dificultades para hacerlo, las verdades y los mitos… lo veía en la práctica, sabía cómo se debe pegar un bebé al pecho para no romper los pezones, las diferentes posiciones para amamantar, cuáles son los síntomas de una mastitis, cómo funciona la glándula mamaria, cómo se compone la leche, su variabilidad biológica…

En el colegio y en la universidad hice trabajos de lactancia materna: monografías, ensayos, incluso mi trabajo científico de bachillerato y otro del primer -y único- año que estudié medicina… Hablar de Lactancia Materna me era fácil, me era común, me era conocido…

Y entonces a principios de 2009 quedé embarazada. 

Y con el embarazo la lactancia se volvió más cercana y más real… mi cuerpo se comenzaba a preparar para amamantar y mi alma se ilusionaba con la idea de hacerlo.

Leí más de lactancia, repasé lo que sabía, ahora todo tenía el matiz de la espera y de la anticipación.

Amamantar era mi opción de alimentación para ese bebé que esperaba con tanta ilusión… quería hacerlo, sentía que podía pero igual me asustaba que se presentara cualquier contratiempo, cualquier dificultad… Porque también sabía que -lastimosamente- amamantar en nuestro tiempo a veces no es tan natural. 

Y llegó el 19 de octubre de 2009. A las 9:30pm nació Andres Ignacio, menos de una hora más tarde estaba pegado a mi pecho! 

Como les digo sabía mucho, esperaba mucho…

Pero nada de lo que leí, nada de lo que soñé o le escuché a mi mamá pudo compararse con ese momento… Sabía mucho y no sabía nada porque el sentimiento me tomó por sorpresa, las sensaciones me dejaron sin más argumento que el de la vivencia, que el de experimentar por mí misma lo que era amamantar. 

Tener a mi bebé al pecho, extendió el nexo del cordón umbilical…

Sentir cómo esa criatura tan chiquita succionaba tan fuerte, me llenó el corazón y me dio fuerza…

Sentir que seguía siendo yo el mayor consuelo y refugio de mi hijo, me hizo sentir superpoderosa…

Verlo buscar el pecho, aún con los ojos cerrados llegando instintivamente por el olor, me confirmó la grandeza de la naturaleza…

Sentir su mano tan pequeña, su diminuto puño cerrado tocando mi pecho, me llenó de ternura y alivió el dolor del parto…

Ver las gotas blancas que brotaban abundantes de su boca, borró cualquier miedo a no tener suficiente leche…

Tener a mi mamá conmigo y poder vivir juntas, el mismo día, todo lo que soñamos y todo lo que me enseñó, me llenó de gratitud con ella y con la vida…

Contar con el apoyo de Andres, siempre a mi lado, seguro que amamantar era lo mejor para su hijo; me hizo amarlo más y sentirme más segura…

Amamantar a Andres Ignacio, verlo crecer sano y feliz, unido a mi de esa manera tan especial cuando quería su tetica aun me llena de felicidad, de orgullo y de satisfacción por haber podido regalarle el infinito amor que siento por él través de mi pecho! 

Publicado el 16 de febrero de 2012

comparte