Mamitos!

Esa soy yo!

Así me llama Andres Ignacio y me encanta!

Me encanta tanto que no lo corrijo.

Me encanta tanto que cuando se le olvida se lo recuerdo!

Me siento especial cuando me llama así, soy la única Mamitos que conozco, bueno, y mi cuñada Jero que mi sobrino Santiago vino a visitarnos y se le pegó y ahora a veces la llama así… incluso cuando escucho a Santiago llamarla a ella Mamitos es especial porque es tan lindo que trascendió los límites de esta casa…

Lo más gracioso es que Carlota [mi nombre] en esta casa es una ardilla y Toty [mi sobrenombre] son las teticas que han alimentado a estos Pirulingos! 

Hace unos años, mi hermanita Claudia me regaló un libro llamado “La ardilla Carlota”, es un libro infantil y yo no tenía bebés, supongo que la razón de regalármelo era precisamente el nombre, a mi me encantó, lo guardé tan bien que sobrevivió la locura de mudanza de Caracas a NYC y llegó a esta casa antes que Andres Ignacio naciera… 

Después Andres Ignacio lo descubrió y enseguida lo amó… pedía siempre que se lo contáramos y Andres hacía diferentes voces de todos los animales con los que se topa la ardilla Carlota en el bosque… y ya ustedes saben que la debilidad de Andres Ignacio son los animales, así que no nos extraña que este libro siempre le haya gustado tanto. 

Entonces íbamos al parque [que siempre está lleno de ardillas] y se emocionaba y gritaba a los cuatro vientos “mira mami, la ardilla Carlota” o las llamaba “Carlota, Carlota”… sin tener ni idea que ese es mi nombre y que mi corazoncito inevitablemente se derretía de oírlo nombrarme emocionado aún sin saberlo.

Igual sin saberlo nombró a sus teticas “Toty”. Mi teoría es que Toty era un sonido que estaba como en el ambiente, familiar para él de escuchárselo a todos aquellos que me llaman así, que no son pocos. Toty estaba en el aire pero no era yo, Andres Ignacio comenzó a decir Toty sin llamarme y sin nombrar nada.

Al mismo tiempo a sus teticas, cuando las nombraba, cuando las pedía, cuando quería comer les decía Teti…

Un buen día Teti y Toty se unieron en su cabeza y prevaleció Toty que tenía más presencia y eco al decirlo! 

Por lo que Toty en esta casa no soy yo sino una parte de mí, o dos, para ser exacta!

Por eso hoy escribo por los nombres que nos ponen nuestros hijos, por su manera de llamarnos de la manera más cariñosa y por cómo ese nombre se nos cuela en el alma… Porque a mis 32 años me encanta no ser Carlota, ni Toty, sino Mamitos!

Publicado el 23 de febrero de 2012

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